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#TC2000 Colombia – El valor de la perseverancia


Uno de los hechos más relevantes de la historia de los juegos olímpicos se dio en Barcelona 1992 con el atleta británico Derek Redmond, quien en las semifinales de los 400 metros planos y estando en el carril de la mejor clasificación (el cuarto), opcionado para pasar a las finales sufrió una lesión en el tendón de Aquiles (quizás una de las más dolorosas que existen) a los 150 metros de competencia, quedando resignado al abandono. Sin embargo y pese a que todo lo tenía en su contra y con el rostro enjugado en el dolor de perder y de la propia lesión, decidió seguir para poder terminar. Un hombre robusto saltó de la tribuna del Estadio de Montjuic y esquivando a los guardias corrió a la ayuda de Derek. Se trataba de su padre. Pese a que los comisarios de la pista requerían que el atleta saliera, en medio de sus lágrimas y apoyado en el cuerpo de su padre, Derek terminó bajo los aplausos de 65 mil espectadores que en medio de sus propias lágrimas celebraban la valerosa acción de terminar sin rendirse, pese a las condiciones adversas. Las imágenes y el vídeo de este hecho permanecen 24 años después en la red y se han viralizado en todas las latitudes como un ejemplo de orgullo, pasión y gloria.

A veces la vida nos enseña que perseverar en un objetivo, nos puede llevar a grandes resultados. El deporte y otras disciplinas son la muestra de historias donde la valentía y el deseo de culminar pueden ser el mejor corolario de sobrepasar nuestros límites pese a las dificultades que se nos presentan. Esa es precisamente la historia que quiero recrear hoy en este espacio del TC2000 colombiano. Tras dos carreras de la naciente temporada, el equipo Uragano Motorsports (del cual este sitio es orgulloso patrocinador) no ha tenido propiamente un camino de rosas para llevar el carro hasta la meta. Numerosos problemas de puesta a punto podrían ser el terreno abonado para decir basta y abandonemos.

Pero al igual que Derek, la constancia y perseverancia de nuestro piloto, Mauricio Neira, ha permitido que en medio de la ‘debacle’ de la puesta a punto -pese a contar con un buen equipo técnico-, el fierro se haya podido llevar a la meta en las dos válidas corridas. El resultado, aunque no puede ser el gran motivo para celebrar, es estar hoy día en el puesto décimo del clasificador general, dentro de una categoría con más de 35 competidores por carrera. Tal vez para algunos críticos enfierrados y expertos en el mundo motor, esta no sea la forma de conseguir resultados. Pero en las competencias es mejor terminar que resignar y eso es precisamente lo que mi amigo Mauricio ha tenido en su cabeza.

Hay muchos factores que operan para que una carrera sea un proyecto exitoso. Para fortuna de nuestro equipo, las dificultades se han tomado como oportunidades y aparte de considerar el hecho de que estamos en nuestra real temporada de aprendizaje, nuestro piloto titular ha sido el artífice de hacer lo mismo del padre de Derek Redmond, llevar de la mano al Fiat 147 con todos sus problemas mecánicos ha sido darle la mano y apoyarlo como un buen padre a su hijo. La perseverancia y la paciencia han sido primordiales en la complicada tarea de que fierro y piloto estén en la simbiosis necesaria para que cruce la meta y sus problemas sean evaluados, analizados y superados bajo la ayuda del equipo técnico y todos los colaboradores que se han sumado a Uragano Motorsports sin esperar nada más que poder consolidar el proyecto y ayudar a nuestro hijo, al fierrito a que con sus lesiones llegue a la de cuadros y se pueda recuperar de sus lesiones.

La competencia sigue y el ánimo del equipo está en su mejor momento. Uragano Motorsports quiere agradecer: al compañero de batallas Daniel Moreno del TC y su «Fiat 147 Olafo» quien a pesar de tener clara la rivalidad en pista, ha sido más bien un compañero de batallas y excelente consejero para poder encontrar la puesta a punto que tanto anhelamos; a Carlos Jiménez por su aporte a entender los pasos a seguir y la hoja de ruta para tener un buen carro en pista, y finalmente a Miguel Herrera, que desde su enfoque empírico aportó su granito de arena para llevar la parte eléctrica del fierro. Los demás, ya sabemos en qué estamos y cuál es el compromiso de aquí en adelante. La historia de nuestro equipo sigue en la pista y la pasión seguirá mostrando sus credenciales en ascenso para las próximas carreras de la temporada.

Artículo de nuestro editor: Alejandro Cárdenas Leuro – piloto reserva de Uragano Motorsports

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‘Mano a Mano’ con una promesa colombiana en el motorsport gringo: ‘Juan Sebastián Arias’


Alguna vez tuve la idea de manejar una entrevista con un piloto colombiano, quizás por ese interés que tenemos los freelancers de tener los 5 minutos de fama en una red social o en un espacio como este Blog de Fórmula 1. Durante un par de años para acá me puse a la tarea de hacerle la cacería a un Juan Pablo Montoya, a un Carlos Huertas, a un Sebastian Goldstein o a alguien a quien admiro muchísimo como Sebastián Saavedra, pero en algún momento dije que no, pese a la experiencia que podría haber ganado y me quedé quieto.

Sin pensarlo y como se dan las casualidades de la vida, Nestor Arias, un gran compañero de trabajo puso en un grupo de Whatsapp que tenemos en la empresa una nota que le hizo “CM& La Noticia” a su hijo Juan Sebastián Arias, quien corre profesionalmente en los Estados Unidos y me llené de interés por lograr hablar con el talento colombiano.

Así sucedió y luego de varios traspiés tecnológicos pude establecer contacto con Juanse –como cariñosamente llamamos en Colombia a los Juan Sebastián- y fijamos una cita para realizar mi primera entrevista que fue grabada y producida desde Buenos Aires por mi gran amigo Gustavo Marcelo Antonio, periodista y editor en jefe de esta página web y nuestra comunidad en Facebook.

Juan Sebastián Arias es la típica historia del esfuerzo colombiano que se debe hacer para  emerger de un país con grandes pilotos, pero con precarias condiciones para la práctica del deporte motor. Ahora acaba de correr la temporada 2015 con el equipo Jorgensen Racing en la United States U.S. Legend Cars y probó un bólido de NASCAR –serie Arca- con el equipo Walkers donde quizás tenga la posibilidad de estar el año entrante si consigue el necesario patrocinio para competir en otro nivel. Su sueño es seguir los pasos de Juan Pablo Montoya quien dejó un legado en la máxima categoría stock de los Estados Unidos.

Para este servidor de LaMaxima.net es un orgullo compartir esta entrevista de un piloto con muchas ganas, performance y sobretodo futuro en el automovilismo norteamericano. Juanse nos pudo contar todo su periplo y experiencia en este 2015. Espero que la disfruten tanto como lo hice yo:

Por Alejandro Cárdenas Leuro @alejocard – Editor y colaborador de LaMaxima.net

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Nuestra aventura en el TC-2000 colombiano por Alejocard


Hace más o menos 17 años que estoy relacionado con el automovilismo deportivo, y creo que lo hice como a muchos les ha sucedido, siguiendo una transmisión, siguiendo a un piloto en particular o una categoría. Por mi parte recuerdo románticamente por aquellos años cuando José Clopatofsky retransmitía las carreras de Fórmula 1 los días domingos tarde en la noche. Los servicios de cable no tenían buenos canales para la transmisión de ese deporte, entonces bajaba un poco la disponibilidad. Después vino el CART en 1999 y 2000, donde la mayoría de los colombianos seguimos a Juan Pablo Montoya, gracias a las transmisiones que por los canales nacionales hacía Ricardo Soler (hoy vicepresidente del TC-2000 colombiano).

La historia de un seguidor ‘normal’ del deporte motor, tal vez terminó cuando Montoya abandonó la Fórmula 1, pero para los que teníamos un milímetro más de visión y pasión, decidimos dedicar parte de nuestra vida a los fierros. Particularmente resulté como editor de este Blog de F1, de NASCAR, de Indy y tengo como hobby al automovilismo.

El único contacto que tuve con un autódromo fue cuando asistí a ver un hecho histórico de ese deporte, sobre todo para nosotros los colombianos. Juan Pablo Montoya ganaba su última carrera de Fórmula 1 en Brasil y al año siguiente se retiraría definitivamente para volver al automovilismo norteamericano. ¡Nadie se lo podía imaginar!

Pues bien, este incauto periodista aficionado al mundo motor quedó con la imagen de que el automovilismo era la élite de la Fórmula 1 y otras categorías mayores. Eso me generó una gran tara, al punto que vine a conocer apenas hace dos semanas el autódromo de Tocancipá, el único decente de Colombia, y eso es mucho decir, pero que con sus bemoles ha sido el semillero de estrellas de talla internacional como Montoya, Carlos Muñoz, Sebastian Saavedra, Carlos Huertas, Gabby Chávez, Tatiana Calderón, Steven Goldstein y muchos otros que están arañando esos impresionantes presupuestos para correr a otro nivel. Quién podría imaginar que un escenario tan precario sea tan productivo a la hora de exportar talentos.

La semilla del automovilismo colombiano se me fue moviendo gracias a la compra de un Fiat Abarth F500, pequeño Ferrari que me permitió acercarme al mundo de los fierros. Al punto que para celebrar los 10 años de esta comunidad de La Máxima.net, decidimos patrocinar un auto del TC-2000 colombiano. Y sobre esto nace la inquietud: ¿valía la pena gastar un dinero extra para cumplir un sueño?, la respuesta es totalmente sí.

La aventura del TC-2000

Un Fiat 147 con motor 1.3 fue el encargado de seducirme en el sueño de ver algo de esta comunidad en un auto de carreras. Su piloto, Mauricio Neira, gestor de la Comunidad Abarth Colombia y amigo, fue el que me metió en la loca idea de darle un poquito de lo que necesitaba para correr su fierro, el Uragano Motorsport, como le fue puesto a la hora de inscribirlo en la competencia.

La experiencia ha sido una de las más increíbles, bellas y formadoras para este servidor que ya pasó el umbral de los 40 años. No pude estar en la fecha del pasado 1o de noviembre, pero sí en la final del día de ayer. El escenario definitivamente mostró su magia y el olor a gasolina, aceite y en general el olor a fierro, me permitieron adicionar un nuevo verbo a mi vida, estaba realmente ¡enfierrado! Cuando llegué a la parte trasera de la línea de pits, me encontré con Uragano y Mauricio me dijo: “Mire en lo que se está gastando su plata…” a lo que le respondí: “y si tuviera más, le invertiría mucho más”. Lo cual es una verdad a gritos pues el mundo del fierro me conquistó. Me hizo entender que hay muchas cosas más valiosas que ver un desfile de millones de dólares en Abu Dhabi con la Fórmula 1 –categoría amada a la que seguiré hasta que me muera-. Me permitió ver la pasión con la que corren los colombianos y preparan sus fierros, hipotecando sus casas, endeudándose o seduciendo a pequeños patrocinadores para cualquier colaboración que resulte en poner un auto en pista. Me abrió la mente a poder explorar un mundo que lleva años en las mismas pero para mí es descubrir lo inexplorado. Me transportó a un romanticismo que no sentía hace mucho tiempo y es el amor por el fierro, por enfierrarse, por quererse poner el overol y lanzarse a la pista o poder ajustar una tuerca y untarme las manos de gasolina, de grasa o de fierro, es decir, la magia pura hecha realidad.

La carrera final de la Academia Clase B

De Mauricio y la carrera puedo decir que se pasó tan rápido que hasta el día de hoy la estoy digiriendo. Antes de la vuelta de formación el preparador del Uragano, Julio Castro, en la calle de pits le dijo: “Lo importante es que se goce la carrera, que cuide el auto y que termine”. Y eso fue lo que pude apreciar desde la torre de medios de Tocancipá. La media hora de más tensión en mi vida. En algunos momentos me sentí con la adrenalina de estar sentado en ese Fiat 147, comiéndome cada metro de la pista. Angelo Guzmán Bressan, otro aficionado y amigo, alcahuete de las locuras de Uragano, estaba con su peto de prensa, viendo los tiempos y también preocupado por el fierro en pista. A Julio Castro se le notaba la satisfacción por haber solucionado los problemas mecánicos del 147. Mauricio en pista penaba por las dos largas neutralizaciones y la dificultad de que la tercera velocidad no fuese a fallar. Yo en la primera bandera amarilla vi cómo se quedaba el auto atrás del lote y con la amenaza de quedar parado, luego de haber hecho dos primeras vueltas mágicas donde la velocidad y la garra del piloto mostraron que estaba para cosas grandes.

Finalmente las cosas comenzaron a funcionar y el auto no se quedó parado. Cuando había superado a varios competidores a punta de manejo y fierro, le llegó a Mauricio la oportunidad de superar a Daniel Moreno, el otro a bordo de un Fiat 147, pero la neutralización final gracias al fortísimo accidente del Nissan Sentra de Daniel Sosa, no permitió el avance del amarillo rojo de nuestro piloto y la bandera a cuadros se agitó con la carrera bajo neutralización, terminando la competencia y dejando a Luz ‘Lupi’ Eusse (Chevrolet), como la campeona de la Academia Clase B, siendo la primera mujer colombiana en lograr este cometido.

Por mi parte la satisfacción fue igual a las garras de nuestro piloto. La enfierrada sirvió y estamos con ansias de que en marzo podamos seguir construyendo este sueño, poder correr toda la temporada y demostrar que la pasión y la mística por el deporte son los ingredientes esenciales para construir un gran proyecto. Para Julio Castro el fierro tiene mucho futuro y habrá entonces que hacer kilómetros de entrenamiento y seguir enfierrando a la dupla Mauricio Neira – Uragano 147, a quiénes en lo particular fue un orgullo haber patrocinado para celebrar una década de esta comunidad de La Máxima.net. En lo personal solo tengo palabras de agradecimiento a Mauricio como amigo y también no veo el momento de ver a nuestro auto nuevamente en pista, porque hay cosas que se construyen desde la amistad. Mil gracias Mauro!

@alejocard

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Opinión – Versos a Fernando Alonso…


I

Aquí me pongo a correr

al compás de mi biela,

y el motor que me desvela

una pena de temporada,

mi decisión desacertada

con las mejoras se consuela.

II

Pido al Arai del Cielo

que ayude en mi desempeño,

le pido a Honda con empeño

que logre un caballo aunque no sea nada

me refresquen la temporada

y aclaren mi mal desempeño.

III

Vengan caballos milagrosos,

vengan todos en mi ayuda,

que la lengua ya me suda

y se me turba la pista;

pido a Briatore me asista

en esta temporada tan dura.

IV

Yo he visto muchos motores,

con caballos bien obtenidos,

y que después de adquiridos

si los quieren mejorar,

parece que yo sin largar

me canso sin resultados obtenidos.

V

Más ande otro Manor pasa

como Alonsillo he de pasar;

al menos para no recular

mis fantasmas no me espantan,

y dónde todos andan,

yo solo quiero mejorar.

VI

Corriendo he de sucumbir,

empujando mi McLaren me han de burlar,

y rogando mejoras he de llegar

al pie del eterno Briatore:

mi eterno ‘commendatore’,

vine de la Ferrari cansado de criticar.

VIII

Que no se trabe mi larga lengua

ni me falte la palabra;

al cantar de mi triunfo labra

y poniéndome a criticar,

corriendo me han de encontrar

aunque el mundo se me abra.

IX

Me siento en lo más bajo

a correr sin argumento;

como si soplara el viento

hago tiritar los gallegos,

con mejoras, declaraciones y juegos

me la jugó el pensamiento.

X

Sé que soy corredor letrado,

más si me pongo tanto a hablar

no tengo cuando acabar

y me envejezco corriendo

los bujes se me van acabando

como la decisión que no debí tomar.

@alejocard

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Opinión – El ‘charlatán’ que cumplió su plan


Cuando el año pasado se dio el gran cisma en La Scuderia Ferrari y el comando del barco italiano fue tomado por Sergio Marchionne, desplazando al político y popular Luca Cordero di Montezemolo, muchos ferraristas «pura sangre» anunciaron desesperada y desesperanzadamente la posible desaparición de Ferrari como marca e incluso como escudería de la Fórmula 1. Evidentemente no le quiero dar la razón a los que dijeron eso, pero en parte, entendí sus temores, pues aunque sin ser ferrarista con la entraña roja, me parecía que veían la terminación de una época y particularmente de una vivencia. Pero a mí no se me movió un pelo. Es más, veía vientos de cambio -cosa que siempre me ha gustado- y para nada pensé en que Ferrari estaba llegando a su fin, pues soy de los impuros que conduce todos los días un producto de esa casa -no una 438, un sencillísimo Abarth 500-, no producido en Italia, sino en México, pero consideré que lo que estaba sucediendo era más que necesario y no veo a una California con el logo de Chrysler.

Como cuando cambia la cabeza, naturalmente se vienen los cambios en el cuerpo. Marco Mattiacci fue sustituido por Maurizio Arrivabene, quien venía de la Philip Morris en su responsabilidad de Vicepresidente de Estrategia al Canal Consumidor y Marketing de Eventos. Para muchos, este italiano era un buscador de cámaras y charlatán peor que Stefano Domenicali -igual todavía lo consideran como tal y hasta con peores adjetivos-, pero para mí era un tipo que se le veía un tanto de mística, cosa que nunca mostraron los otros que estuvieron al frente de la Dirección Deportiva de La Scuderia en la era post Brawn-Todt. Por lo menos tuve la sensación de que al mejor estilo de la alta dirección empresarial, el tipo tenía claro lo que iba a hacer y el camino por donde debía reorientar los destinos de un equipo que venía de un septiembre negro, que ahora será gris con pequeños visos de sol, pero que da un tanto de alivio a quienes seguimos los destinos de una marca que compramos, pero para la cual somos unos simples torcedores.

Pues bien, don Arrivabene tuvo que reorganizar el garaje, poner responsabilidades en sus lugares adecuados, jugar con todas las piezas del ajedrez y comenzar a trazarse claros objetivos, que poco a poco se fueron constituyendo. Por fortuna de las circunstancias, la época Alonso estaba llegando a su fin y otro nuevo aire tocó las puertas de Maranello en lo que a pilotaje respecta y fue la incorporación de Sebastian Vettel, un joven místico, con sangre rossa y con ganas de trabajar. el trabajo del nuevo director deportivo se comenzaba a concretar y daba pequeños respiros a unos tifosi, ahogados por la ausencia de resultados y la evidente falta de espíritu de quienes se encontraban comandando el timón de un barco que iba camino de su propia destrucción y sucumbía lleno de aguas negras que es mejor ni recordar.

Arrivabene hizo lo que otros directivos han hecho cuando se ponen al frente de una empresa en crisis. Tan solo recuerdo cuando hace algunos años llegó al Metropolitan Opera, Peter Gelb y cambió la forma de llevar las obras líricas al mundo -que muchas compañías han copiado-, popularizando un género purista. No por ello ha dejado de tener grandes contradictores. Pero volviendo al directivo italiano, se atrevió a lo que nunca otro había concretado y habló de cifras, planificando un objetivo de hacer dos victorias en la temporada 2015. Particularmente me pareció un tanto ambiciosa la meta, con la comprobada superioridad de unos Mercedes invencibles, pero con el correr del año debut de Arribavene se concretó el logro, viendo a Vettel coronarse en el pasado Gran Premio de Hungría, ganando en igualdad de condiciones competitivas con sus lejanos rivales plateados.

Aunque no es para irnos a celebrar con cohetes y bengalas rojas, es perentorio reconocer que el charlatán, el farandulero y el roba cámaras cumplió lo que se propuso como lo hace un buen gerente. Ahora se viene un camino mucho más difícil y es el de la reducción de las brechas con los alemanes y poder seguir buscando oportunidades en donde la fortaleza de los datos telemétricos de la SF15-T pueda tener las chances de colarse entre la superioridad de los Mercedes. La tarea no es sencilla, pero el carismático Arrivabene de seguro podrá seguir concretando hitos que son una gota de agua en medio de un desierto donde pese a los resultados de este año, las cosas han pasado por la desazón y la frustración.

@alejocard

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Opinión: F1 o NASCAR?


Alguna vez hace un par de semanas, uno de los reconocidos foristas de La Máxima me decía que tengo gustos bastantes disímiles por el hecho de seguir dos categorías abiertamente antagónicas (cada una en su toldo). La verdad es automovilismo de velocidad en ambos casos y donde no solo se pueden establecer diferencias sino particularidades sobre las cuales cualquiera podría tomar su juicio. Particularmente creo que estoy entre dos bandos, dos costas y quizás dos polos del automovilismo.

Me preguntaba, por qué tengo la capacidad de estar en esta bipolaridad automovilística, y bueno, es realmente sencillo: en Colombia seguir el automovilismo mundial antes de la explosión del fenómeno Juan Montoya era bastante difícil, les estoy hablando de más o menos 13 años largos. Nuestra televisión como la de estas latitudes tenía – y tiene – sus intereses puestos en el fútbol por malo que se presente o por insignificante que sea el nivel o partido. Recuerdo que José Clopatofsky, director de la Revista Motor en mi país, hacía unos pequeños acercamientos a la F1 en los 90’s, a unos horarios realmente difíciles (11 pm de los Domingos), no todas las competencias y claro, en diferido. Pero gracias a Montoya y su paso por la CART en el año 99 nos llega la flor del automovilismo norteamericano a nuestros televisores y en directo. Considero que ese fue mi verdadero acercamiento al deporte motor y los esporádicos momentos de F1. Creía para ese entonces que las categorías de automovilismo eran tan quilombescas y poco técnicas como en USA, donde se arman equipos con mecánicos amateur. Cuando me enteré que en F1 un ingeniero es el encargado de hacer una parte del cambio de una goma, quedé realmente asombrado por el derroche tecnológico, contrario a lo que veía semana tras semana, los domingos en la tarde. Pero como dicen que «vaca ladrona no abandona el portillo», realmente nunca abandoné norteamerica, pues siempre la consideré más cercana y cotidiana, de allí vino la Indy (cuando estaba separada del Champ CART), la Rolex y por supuesto NASCAR: Autos de carreras disfrazados de autos de calle, en verdad emocionante y sobretodo cercano.

Pero bueno, la Máxima es la Máxima, entonces, por qué seguir una categoría u otra?, aquí les dejo algunas de mis razones, sin una causa noble en convencer a nadie, de hecho no lo harán…

Motivos para seguir a la F1:

1. Es la Máxima categoría del automovilismo mundial.

2. Sus desarrollos llegarán tarde que temprano a nuestros autos de calle (de hecho mi Renault tiene varios, no las Pirelli, ojo!).

3. Se corre en circuitos, y eso la vuelve cercana a lo que vivimos en carretera o en las calles de nuestras ciudades.

4. La especialización y rigor técnico de los pilotos no tiene comparación, menos su preparación física, casi militar.

5. La velocidad que se logra con los desarrollos aerodinámicos, autos que van a pleno en las rectas y hacen curvas lentas a más de 60 Kph.

6. El despliegue de sus escenarios, a pesar que gran parte de los modernos sean de Tilke.

7. Los podios, pues se reconoce el gran trabajo de tres pilotos y se tocan los himnos de las escuderías y naciones de los que ganan.

8. La cantidad de prensa y merchandising que mueven al rededor del mundo.

9. Los escenarios históricos como Monza y Spa.

10. Que todavía, y esperemos que sea por un par de años, corren en latinoamerica, cosa que no la pone «cerca».

 

Motivos para seguir la NASCAR:

1. Es la Máxima categoría de autos Stock del mundo, así corran solo en Estados Unidos (una carrera de Nationwide en Canada, en el Gilles Villeneuve).

2. Su presentación se nos acerca más a lo que tenemos en el garaje de nuestras casas, aunque son lobos disfrazados de ovejas.

3. El cambio de gomas y carga de combustible es un arte, 13 segundos para cuatro llantas con cinco tuercas y el abastecimiento de dos bidones de combustible en forma manual, aquí se deciden ganadores, tal como ocurre en la F1.

4. Hay pilotos de todas las clases, jóvenes, veteranos, con tradición y sin tradición. Algo más terrenal que en la F1 donde son Rockstars.

5. Las velocidades que se logran en los óvalos, constantes y en promedio superiores a los 270 Kph.

6. Se corre casi todos los fines de semana, no hay parones y sus escenarios son monumentales, en cuanto a presentación y asistencia (sí, una gringada, pero es emocionante).

7. Aunque no lo tenemos en el patio de nuestras casas, hay muchos óvalos gringos que ofrecen manejar un NASCAR de verdad en programas de «Be a driver for one day» y por menos de la mitad de lo que vale manejar un auto hechizo de F1 en Europa.

8. El merchandising es a menos de la mitad del costo del de F1, no se quiebra uno comprando una remera.

9. También tiene escenarios de tradición, que a diferencia de la F1 no los van a desaparecer. Me refiero a Daytona, Bristol, Talladega y Watkins Glen.

10. Que no tiene tanta ceremonia como la F1 y los reglamentos no se cambian en pro del espectáculo. Hay estandarización pero aporta a lo que se quiere ver, sin descuidar la técnica.

Obviamente, ambas tienen sus grandes lunares, por solo mencionar algunos:

Lunares de la F1:

1. La dirigencia (Bernie & Co.), estropea y sirve el deporte a sus interese particulares.

2. El reglamento, es público, merece interpretaciones y tiene vacíos por su excesiva reglamentación (en NASCAR es privado y no se cambia en años).

3. Los circuitos callejeros, son aburridos, lerdos, sosos y no aportan nada al deporte.

4. Las artificialidades que se han venido poniendo de moda, en pro del espectáculo??

5. La pérdida de tradición por la imposición del negocio como línea de mando.

Lunares de la NASCAR:

1. Quedada en aspectos técnicos que no se miran desde hace más de 20 años (p. ej. Gomas).

2. Demasiado estandarizada, los autos se miden con una regla (claro, la F1 va en tobogán para allá).

3. Hay carreras demasiado extensas, por ejemplo, la Coca-Cola 600, 600 millas, 965,4 kilómetros, casi cinco horas.

4. La falta de circuitos, claro, los pilotos prefieren los óvalos, dada la dificultad de llevar un auto tan pesado en otros tipos de pistas.

5. La recesión en la que ha caído por la crisis gringa, esto se traduce en pérdida de patrocinadores, bajas asistencias y equipos de menos de medio pelo.

Como dicen las abuelas: «no hay mujer fea sin su gracia, ni bonita sin su pero…», cada cual sigue lo que ve, si hay payasos es porque hay  quienes los siguen. Cada quien sigue lo que le gusta, pero no es conveniente hacerse juicios sin haber probado o vivido.

PARA RECORDAR: Erase una vez una Fórmula Uno donde primaba la técnica antes que la artificialidad y el deporte antes que el negocio.

Fotos: Getty Images©, compilación de Daylife.

Alejocard (Forista de La Máxima)

 

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