Paseo dominguero: Museo del Circuito de Spa-Francorchamps

Hoy, ya que estamos en éstas fechas de fiestas, vamos a darle unas pequeñas vacaciones a «Esto es historia», y como lo hacíamos hace unos meses con «Paseo dominguero», nos vamos a visitar un sitio en que la historia la encontramos luego de atravesar la puerta principal.Ubicado en un bello entorno verde en la provincia de Lieja, en los espesos bosques de las Ardenas, entre los pueblos de Stavelot, Malmedy y Spa está el circuito de Spa-Francorchamps, uno de los circuitos de carreras más famosos y legendarios, y en las hermosas bodegas abovedadas de la abadía benedictina del siglo VII de Stavelot se encuentra escondida una joya, el Museo del Circuito de Spa-Francorchamps, al que entraremos para recorrer la prestigiosa historia del circuito.

El Museo ofrece documentos audiovisuales inéditos, maquetas, paneles didácticos, fotografías de la fascinante historia de este famoso circuito y una rotación constante de vehículos, antiguos coches de F1, F2 y F3, autos GT y motos, una increíble colección con la que podemos descubrir la historia de las carreras: Ferrari, March, Maserati, Porsche, Ford, Cooper… y una curiosa exposición de trozos de F1 accidentados en Spa, junto a la foto del coche cuando estaba intacto.

Está ubicado en Stavelot, uno de los pueblos por los que transcurría el circuito original diseñado en 1920, cuando aún era por las estrechas carreteras abiertas al tráfico y tenía una longitud de 14.120 metros. Todavía hoy, el circuito, ya en un trazado cerrado desde 2003 de 7.004 metros, sigue pasando cerca del pequeño pueblo, cuyo territorio alberga el 80% del circuito de Spa-Francorchamps.

La existencia del Museo se debe a que un grupo de entusiastas aficionados al deporte del motor de la zona, a finales de los años setenta, tuvieron la idea de poner en marcha un museo dedicado a honrar la historia del circuito.El Museo es pequeño, pero cautivador, nos enseña una variada muestra de vehículos de competición que han rodado por la pista del mítico trazado.

Una característica de este interesante museo es que toda la colección expuesta está cedida en préstamo por propietarios, coleccionistas o clubes automovilísticos, por tanto la exposición está en constante cambio, se renueva con asiduidad.

Como la mayoría de los vehículos en exhibición todavía están en perfecto estado de funcionamiento, no es raro encontrarse en el circuito, durante eventos históricos, con coches traídos directamente desde el cercano Museo.Inaugurado en 1984, tuvo en 1999 una restauración y en 2002, gracias a la contribución de fondos públicos, el Museo se sometió a una importante mejora.

Anualmente recibe a más de 50.000 visitantes.El Museo está ubicado en la antigua «Sala de las columnas» de la abadía, con sus bóvedas ojivales de ladrillo. Actualmente también ha sido ampliado con una zona moderna para poder exponer más modelos.

Teniendo en cuenta el tamaño del museo, la visita puede ser relativamente breve o no, dependiendo de lo que queramos entretenernos ante cada modelo, en los paneles informativos, en hacer fotos, en las máquinas PS4 o en el novedoso simulador de F1 que desde finales de 2018 existe la posibilidad de utilizar y que permite conducir, aunque solo sea virtualmente, en el legendario Spa y experimentar qué se siente al pasar por Eau Rouge y ascender al Raidillon.

Para iniciar el recorrido bajamos por la escalera (también hay ascensor) y accedemos a la «Sala Roja», situada en la antigua bodega de la abadía. Allí vemos los primeros vehículos en exposición: un biplaza FN Grand Prix de 1925 y fantásticos coches de la década de los 60 y 70, como lo son un BMW 1800 TI, un Vauxhall Magnun y un Ford Capri, todos ellos ganadores de las 24 horas de Spa-Francorchamps.

Completan esa primera sala expositores de modelos a escala.La visita continúa en la «Gran Sala», lo primero que encontramos es un modelo a escala 2/3 del Ferrari 641 (1990) de Alain Prost realizado por los alumnos de una escuela de diseño. El coche funciona, aunque obviamente con un motor que no es de F1.

Seguidamente tenemos uno de los coches míticos de la Resistencia, el Porsche 910 de 1968, también un Ferrari 365GTB4 «Daytona» V12 y un Ford Mustang GT3, al final de la sala hay algunos monoplazas de fórmulas de aprendizaje junto a paneles informativos y modelos a escala.

A partir de aquí nos encontramos junto a los modelos más emblemáticos del museo, a la izquierda los prototipos y supercars (Ferrari F40, Porsche 911, etc.), y a la derecha los monoplazas de F1 (Surtees, Benetton, Tyrrell, Lotus, March, por nombrar algunos), Indycar (GF05) y F5000 (Lola T400).

Como no podía ser de otra manera en un museo belga sobre el mundo de la competición hay un espacio dedicado al mejor piloto belga de todos los tiempos, Jacky Ickx, uno de los más completos de la historia, con un palmarés envidiable, dos veces subcampeón del mundo de F1 con Brabham en 1969 y Ferrari en 1970, campeón de F2 en 1967 con Matra MS7, vencedor de las 24 horas de Le Mans en seis ocasiones, campeón de la Can-Am en 1979, campeón mundial de Resistencia en 1982 y 1983, vencedor del París-Dakar también en 1983, ganador cinco veces de los 1.000 km de Spa, sin olvidar sus victorias en las 24 horas de Daytona o las 12 horas de Sebring entre otras cuantas más.

Luego pasamos a una galería en la que podemos contemplar cuadros de las estrellas de la competición automovilística (pilotos belgas, de fórmulas y de resistencia) y de motociclismo.

Para finalizar, «La Gran Sala de las Columnas». En el lado derecho, una importante cantidad de motos de todo tipo, mientras que en lado opuesto tenemos una no menos interesante exposición de Turismos y GT (Toyota, Lotus, Alfa Romeo, Austin, Ford).Antes de terminar la visita podemos pasar por la zona donde está la tienda para comprar algún recuerdo o disfrutar de alguna exquisitez en la Cafetería-Restaurante, como las deliciosas albóndigas de Lieja (boulets sauce lapin), plato típico de la zona.Hemos pasado un agradable rato disfrutando de esta interesante visita al Museo del Circuito de Spa-Francorchamps viendo vehículos que han marcado la historia del automovilismo en general y belga en particular.Mereció la pena.