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Gran Premio de Rusia – Postcarrera

A veces es fácil describir la situación que se presenta cuando tres personas son convidadas a una reunión donde ninguna de ellas quiere estar, pero por protocolo les toca estar. Esa es la sensación que deja el podio y la rueda de prensa del Gran Premio de Rusia. Nico Rosberg (1°), Lewis Hamilton (2°) y Kimi Raikkonen (3°) son esos tres convidados y celebran parcamente porque tienen que celebrar. La realidad de las cosas es la profunda crisis en que se encuentra la competitividad de la categoría, donde sí o sí y con todas las dificultades que se les puedan presentar, los Mercedes llegan por delante de la lánguida Scuderia Ferrari, que en medio de su mala suerte, logra rescatar por lo menos una actuación parcialmente decorosa, con uno de sus pilotos en el top 3. Rosberg, quien aparte de todo, se encuentra en su mejor momento con una seguidilla de victorias, no puede contentarse con el hecho de saber que, por lo menos en la presente temporada, no ha tenido una sola carrera donde haya luchado palmo a palmo con su compañero de equipo, un Hamilton que ha tenido que soportar las ‘pequeñas desdichas’ del poderoso team de la estrella en medio de su ataque de vanidad.

Rosberg tuvo un Gran Premio servido en la mejor bandeja, desde los primeros metros en pista el día viernes, demostró tener el medio mecánico adecuado para ganar y pese a que su compañero de equipo se mostró competitivo en las dos sesiones siguientes de entrenamientos, la situación para la calificación le jugó con los fantasmas de la carrera en China, dejándolo todo listo para que su compañero se embocara en un nuevo fin de semana brillante. Así lo condensó el hijo de Keke, con la pole position, la victoria y finalmente la vuelta rápida. La pregunta que surge es ¿qué le podría pasar a Rosberg este año para que no se alce con el número 1 entre los pilotos del Campeonato Mundial de Automovilismo?, y la respuesta es simplemente el supuesto de que a Hamilton le funcione todo perfecto, pero no es solo eso porque una ventaja de 43 puntos en la general es casi que insalvable. Pero bien, el tiempo y las carreras lo dirán aunque la apuesta ya puede estar echada.

Concentrémonos un poco en el único hecho relevante y lastimosamente emocionante de la carrera en Rusia. Obvio, no fue la llegada de Putin con su séquito de guardaespaldas dispuesto a disparar a quién intente mover un dedo, sino al incidente de la primera vuelta, donde a escasos metros de la largada, el paisano del poderoso presidente, el piloto de Red Bull Racing, Daniil Kvyat quiso jugar a los carritos chocones pero teniendo un solo objetivo: llevarse por delante al cuatro veces campeón del mundo, Sebastian Vettel, quien nuevamente vivió los embates de un ruso que no le quiso dejar la vida en paz, pese a sus aireados reclamos en el podio de China. En lo que pudo ser un primer incidente de carrera, ayudado por la falta de cuidado del de Red Bull, Kvyat no se quedó con eso y posteriormente en el curvón del patio de banderas, le puso nuevamente el auto a la herida Ferrari de Vettel, resignándole por completo su participación en una válida que por lo menos le pintaba para un segundo lugar.

Injustificable por donde se le mire, Vettel tuvo que regresar manejando la scooter del asistente de carrera, en medio de la calentura que se pudo haber elevado después cuando la gracia del local Kvyat, le funcionó para recibir una blanda sanción de 10 segundos de stop & go por parte de los comisarios. Ojalá no salgan todos sus compañeros a defenderle, como en el post Gran Premio de China, porque aquí sí se pudo ver la mala sangre de alguien que debería recibir por lo menos una fuerte reprimenda, gracias a su temeraria forma de conducir, pues el segundo golpe se dio en condiciones de suma inseguridad para el alemán de Ferrari, quien pudo haber tenido un golpe más fuerte, gracias a la imprudencia y las ganas del ‘todo vale’, en medio de la responsabilidad que implica correr como los grandes en la Fórmula 1, pero bien, ese debate lo darán las redes sociales en esta semana que se viene.

Uno de los grandes beneficiarios del incidente del inicio del Gran Premio fue sin duda alguna el español Fernando Alonso, quien pudo llegar en el sexto puesto como si los astros se hubiesen alineado en la conmemoración del 22° aniversario de la partida de Ayrton Senna. Un golpe de suerte, pero resaltado por su barra brava local periodística como una actuación exultante (AS.com): «Ir más allá de los límites… y volar. Escuchar esas palabras en el alma. “Correré por Ayrton”, dijo hace unos días. Alguna vez, cuando era niño y jugaba con sus coches de miniatura sintió Fernando, soñó Alonso que llevaría ese coche rojo y blanco, un McLaren con motor Honda. Siempre quiso ser Senna. Y esa fue una de las razones por las que volvió, uno de los motivos para aceptar el reto más imposible de su carrera. Y empezó abajo, hundido en el barro, pero poco a poco, golpe a golpe, aguantando palabras y miradas, vagando entre las tinieblas, Alonso está empezando a caminar. No es por ser sexto, por lograr puntos por fin este año con el equipo inglés, por lograr su mejor resultado en su retorno a la escudería en una carrera normal es porque en la última vuelta, con 32 ya en sus neumáticos blandos logró su mejor registro, miró al cielo al terminar y dejó ese particular homenaje al mejor de los mejores de siempre. Un detalle en el que día, uno de mayo, en el que se cumplían 22 años desde que nació la leyenda de Senna.». Sin palabras.

Kimi Raikkonen y Valtteri Bottas fueron secundarios protagonistas de la carrera en Sochi, durante un gran número de vueltas estuvieron peleándose por posición, hasta que finalmente las cosas se fueron solucionando a favor del finlandés, luego del primer tercio de carrera. El punto negativo para el de Ferrari es que su despertar hacia lo competitivo siempre se da en ralenti, pues Bottas lo superó tras la salida del Safety Car. Sin embargo, la superioridad del auto de Maranello le trajo los réditos al campeón de 2007, dejando también al de Williams con una buena cosecha de puntos y por encima, esta vez, de su compañero de escudería, quien se hizo a un promisorio quinto puesto.

Nuevamente Esteban Gutiérrez sufrió la inexperiencia y la falta de preparación en pista, tras un parón de un año. Involucrado en el incidente del inicio de carrera y con un puesto 17 final, el mejicano no despega a demostrar por lo menos una figuración decorosa para siquiera acercársele a su compañero de equipo, quien con su octavo puesto, le volvió a entregar sendos 4 puntos al naciente equipo norteamericano que no deja de sorprender y se encuentra en un honroso quinto puesto en la general, por encima de equipos de tradición como McLaren y otros de más recorrido como Toro Rosso, quien hoy con Verstappen sufrió las penurias mecánicas de un motor Ferrari que muestra muchas debilidades en cuanto a su fiabilidad.

En conclusión la carrera rusa de 2016 deja un legado bastante pobre y se suma nuevamente a esos Grandes Premios que no quedarán en el recuerdo de nadie. Aparte de los incidentes, la gestión del Gran Premio fue deficiente, carente de público y sin sal y picante para ofrecerle a los millones de seguidores que la vieron por televisión, pues en las graderías del parque olímpico de la ciudad invernal de Rusia estuvieron bastante solas y tristes.

Resultados del Gran Premio de Rusia 2016:

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